La primera del 2024

¡La primera carta de 2024! Y no es la de los Reyes. Este año no les escribiré. Tengo todo lo que vida me puede ofrecer… Salud, energía, ilusión, proyectos que me entusiasman y me dan una oportunidad preciosa de compartirlos con personas que tienen la amabilidad de escucharme y seguirme.

 

(Una día me gustaría hablar de cómo he vivido la fama y cómo la vivo ahora. Recordádmelo).

Del día de Reyes tengo tres recuerdos. Un año, en Navidades, viajé con mis abuelos a Palomares, su pueblo natal.

 

Fueron las Navidades y Reyes más bonitos de mi vida. Yo debía tener unos siete años y, aunque era una enana, tengo muy vívido el recuerdo, tanto que podría escribir una docena de cartas como esta explicándote los días que allí viví.

 

El segundo recuerdo son unos Reyes de cuando debía tener unos 10 años. Los Reyes me trajeron un pupitre enorme y precioso. Nunca me habían traído un regalo tan imponente. De hecho, en casa, nunca «caía» gran cosa. Bastante tenían en casa con llevar el plato a la mesa.. Como para comprar juguetes. Divisé el “bulto”. Ponía mi nombre, Anna Mari. Pasé de largo y me quedé esperando a recibir instrucciones de mi madre. Mi cerebro vio claro, en cuestión de segundos, que aquel paquete tan enorme de ningún modo podía ser para mí. «Anna Mari, ábrelo!!!”. No podía creerlo. Incluso después de abrirlo, y mi madre garantizarme que los Reyes me lo habían traído a mí, todavía no me lo creía. Pensaba que era una broma de mal gusto. El pupitre más precioso que he visto jamás. Aún no entiendo cómo hizo mi madre para comprarlo.

 

El tercer recuerdo es el día que supe que los Reyes eran los padres. Fue un enorme desengaño. No quería que eso fuera verdad.

Pasado el disgusto, me di cuenta de lo que debía suponer para mi madre «hacer Reyes» en un época en la que se miraba con lupa cada céntimo que se gastaba. Hasta qué punto me debió impresionar entender el esfuerzo que hacían en casa entonces que, ya de mayor y al escribir mi primer libro Con voz propia, en el capítulo de agradecimientos sentí la necesidad de decirle a mi madre…

 

 

«Mama, te recuerdo cruzando la Plaça de les Mèlies de Pineda. Yo tenía siete años. Íbamos camino del Ayuntamiento y pasábamos ante una tienda de juguetes. La única que había entonces en el pueblo. Tú llorabas. Disimulabas, pero yo te oí. No nos podías hacer regalos de Reyes aquel año, y eso te entristecía enormemente. Mama, tú eres el único regalo que yo quería. Y he tenido suerte, porque te he tenido absolutamente siempre al lado, incondicionalmente, en todo y para todo. Mama, nada de lo que explico en este libro habría sido posible sin ti. No porque me hayas dado la vida, que también, sino porque has sido, y eres, la persona más importante en mi vida y carrera artística. Escuchar, comprender, compartir y animar son verbos que has sabido conjugar en cada compás de esta partitura. Siempre allí cuando te he necesitado. Siempre. Gracias, mama.»

Acordaos de poner el plato y dejad unas hojas lechuga y un poco de zanahoria… 🐫🐫🐫 les encanta. ¡Ah! Y un poco de agua porque llegarán sedientos.

 

Felices Reyes👑

ÚNETE AHORA