Escuchar el silencio

En una partitura, tan importantes son los sonidos como los silencios. La suma, y ​​ordenación en el tiempo, de unos y otros produce lo que llamamos música.

 

Igual de importante es la ordenación de las palabras y los silencios cuando hablamos.

 

Pruébalo… Habla y, de repente, haz una pausa, haz un silencio lleno ¿Lleno de qué? Del significado que quieras otorgarle desde lo que sientes aquí y ahora. Un silencio adquiere valor y significado cuando nace de la necesidad de detenerte y pensar qué vas a decir y con qué palabras lo vas a decir.

 

El silencio es necesario. Lo es cuando hablamos y cuando cantamos. Contribuye a organizar el discurso y le da peso. El silencio es necesario para concentrarse y focalizar. Para realizar ejercicio físico. Para pensar. Para escribir. Para vivir.

 

Estoy en un lugar donde se escucha el silencio. Estoy en un lugar del que no quisiera irme nunca más. Estoy en un lugar donde el tiempo se detiene. Estoy en un lugar donde no me acuerdo de que tengo teléfono móvil.

 

Estoy en un lugar donde aparece aquella niña que jugaba despreocupada en la calle – entonces de tierra  y piedras y hoy de asfalto -, o en los bancales de Ca la Lola jugando con los conejos, lavando cebollas y zanahorias o cazando renacuajos. Estoy en un lugar donde el cielo es azul cristalino y las calles anchas.

 

Y desde ese silencio formulo un deseo y lo proclamo en voz alta en esa carta. Os deseo todo el empeño, energía y salud para poner en marcha los proyectos que os ilusionan y os hacen soñar.

 

¡Feliz Año Nuevo!

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