Desconectar

El viernes me fui a la Cerdanya. Me hacía muchísima ilusión pasar ahí unos días y desconectar, cosa que hago menos a menudo de lo que quisiera. Tanto desconecté que, hasta esta mañana que he vuelto, no he caído en la cuenta de que tenía una cita con vosotros. ¡Sí, efectivamente, parece que fui capaz de desconectar!

Vuelvo a la vorágine. Correos y mensajes por tierra, mar y aire… Y, en medio de todo el trabajo que tengo entre manos (y que yo solita me busco), estoy a la espera de que me digan qué día me voy a Madrid para un proyecto que, para qué engañaros, me encantaría que saliera adelante.

Más me vale encontrar más fines de semana y momentos de «desconnecting» por que, si todo lo que está por venir, finalmente viene, que Dios me pille bien desconectada.

¡Que tengáis muy buena semana!

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